Las paredes y los muebles de nuestras casas del futuro serán cargadores inalámbricos, de forma que cuando cuelgues una lámpara o dejes el móvil encima de cualquier sitio, ambos estarán cargándose continuamente. Así es como será dentro de unos años, según pude comprobar en Barcelona, en el Mobile World Congress de este año (la feria de móviles internacional más importante del mercado). Hasta Texas Electronic, una de las empresas de ingeniería más punteras del mundo, tenía plataformas que cargan gadgets tecnológicos con solo ponerlos encima.
Los que hay disponibles en la actualidad funcionan por inducción. ¿Te suena? Sí, es la misma tecnología de ciertas vitrocerámicas en las que solo se calienta la zona sobre la que se pone una sartén. El mismo sistema es el de las plataformas de carga del Dell Lattitude Z, uno de sus portátiles de alta gama, y la Pre de Palm. Además, hace poco hemos sabido que Microsoft ha patentado una, y también están trabajando en esta idea, a través del Wireless Power Consortium, fabricantes de terminales como Nokia y Samsung, y otros tan variopintos como Energizer.
Los de Powermat (en la foto) son los primeros en salir a la venta en España; por ahora necesitan adaptadores para la mayoría de los gadgets del mercado, pero han anunciado que en junio, móviles de HTC, BlackBerry, Nokia, LG, Samsung, Motorola y Sony Ericsson vendrán con un receptor específico para este tipo de cargadores.
Científicos de la Universidad de Stanford han logrado hacer, con poco más que papel de oficina y nanomateriales de carbono y plata, baterías. La investigación, publicada recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, abre la puerta hacia el almacenamiento de energía en superficies moldeables, livianas y casi sin partes metálicas. Estas nuevas baterías podrían ser, en el futuro, directamente moldeadas en teléfonos móviles, ordenadores o paneles solares.
El notable rendimiento del papel se debe a su naturaleza porosa: a nano escala, el papel es una malla de fibras. “Este tipo de superficie – comenta Yi Cui, uno de los autores del trabajo – permite que la tinta se adhiera. Y esto también es válido para nanomateriales, como una tinta de nanotubos de carbono. Cuando esta toca el papel se adhiere fuertemente”.
Los investigadores colocaron una pieza de papel sin tratar entre otras dos tintadas con nanotubos de carbono. Esto lo pusieron en una solución electrolítica y así consiguieron un soporte conductor que podía ser doblado y hasta enrollado. El papel lo utilizaron también para recoger energía de una batería de litio e iluminar una lámpara pequeña.
Para Cui, el próximo paso es hacer todo esto pero a gran escala, “algo que no será difícil ya que las técnicas para fabricar papel y tintas están muy desarrolladas”.
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